Origen de la prosodia en la lectura

prosodia en lenguaje escrito

Hablábamos de habla dialogada y habla interna. Los estudios han confirmado que este habla interna es crucial para la lectura. La fonología y la prosodia se integran en ella y almacenan para generar el significado del texto. Una comprensión de los aspectos prosódicos del habla interna —relacionados con el ritmo y el acento— es crítico para la fluidez lectora y la comprensión, pero puede ser la “experiencia subjetiva de escuchar una voz dentro de la cabeza mientras leemos” lo que esté detrás de la motivación para leer.

Los niños que leen en voz alta con expresión han descrito escuchar, durante la lectura silenciosa, no sólo las voces de los distintos personajes, sino las emociones que ellas expresan, lo que sugiere que la “lectura silenciosa” no es realmente silenciosa, sino que implica la percepción auditiva tanto como la percepción visual. Más aún, estos niños han hecho referencia a esta experiencia subjetiva como placentera. Entender cómo los peques establecen en primer lugar un “oído” para el lenguaje escrito puede ayudar a explicar cómo desarrollan el habla interna, que no sólo sirve para extraer el significado de las palabras y de las características prosódicas indicadas por los signos de puntuación, sino que también crea “la placentera voz dentro de la cabeza”. Esto suena un tanto delirante, pero los lectores férreos sabemos que es esa voz interna la que nos hace reír, llorar, entristecernos o alegrarnos con el trascurrir de la historia y los personajes, es por la que la historia cobra vida dentro de nosotros …

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