Pasión por la lectura

Un cuentacuentos es para mí la inmersión en un mundo mágico; es una experiencia fascinante compartir con los niños y niñas momentos tan entrañables. Eso de contar la historia que un día surgió de mi imaginación y que los peques la sigan respondiendo a mis preguntas, sonrían, estén expectantes, muestren gestos de sorpresa o me hagan preguntas desconcertantemente divertidas o curiosas me satisface infinitamente. Hay anécdotas que me llenan de ternura y evocan en mí una sonrisa hiperbólica, como escuchar a una mamá comentar que su hijo Pablo, de dos añitos, le decía “mamá, paluuuú”, descolocando a los padres hasta que descubrieron que lo que quería es que le contaran el cuento de “Chupín”, que es un chupa-chups, y era eso lo que decía, “chupa-chuuuuups” ; o aquella otra nena que en el recreo estaba agachada junto a una planta, y la profe le preguntó “María, qué haces”. “Buscando a Nuno para cuidarlo”, contestó ella (Nuno es el duende que aparece en el cuento “Las Palabras Tristes”). Me reí mucho también con aquel niño ANDALUZ que muy serio me dijo en el turno de preguntas, “¿por qué dices CHUPA-CHUPS si se dice CHUPACHÚ?”, qué bueno…

Mi gran objetivo es ayudar a los niños y niñas a descubrir la lectura, y a crear desde los albores de su vida un hábito precioso. Contribuir junto a los papás y mamás a ver en los libros un tesoro indescriptible. En definitiva, inculcarles la pasión por la lectura.

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